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HUAMANTANGA - AÑAY - RUPAC - CHIPRAC
(Primer intento)

Participantes
Francisco Ramos
Saúl Barak
Jimi Andaluz José Soudre
Carlos Suárez Gustavo Astupiña
Paul Portuondo Luis Pinto
Percy Rodríguez ---------------

"...y mientras más profundo el tajo es más de vida... "

Por Percy Rodríguez.

Del 17 al 20/04/03
Así lo decidimos, no continuaríamos mas. El objetivo había sido abortado, no sin mucho pesar personal y grupal; dejar cosas inconclusas no es costumbre nuestra, pero diversas situaciones que se juntaron nos hicieron desistir.
Una combi nos trasladó en un viaje de casi 4 horas hasta Huamantanga, distrito de la provincia de Canta, fue allí donde empezó todo. A este pueblo llegamos casi a las 2 de la tarde cuando una pequeña procesión bloqueaba la entrada a la plaza, tuvimos que bajar un par de cuadras antes. Era jueves santo y se notaba el mediano ajetreo en la iglesia y las calles de Huamantanga, una tarde agradable con tenue sol y sonido de una banda de música a lo lejos. Intentando buscar un restaurante dimos con el local donde se celebraba la semana santa, y como es de costumbre había comida y bebida gratis para el pueblo y los visitantes, nosotros incluidos. Resuelto el almuerzo -gracias a los mayordomos de la fiesta- y las fotos respectivas, nos dirigimos hacia el pueblo de Quipán minutos antes de las 3pm. Este camino pasa por la bonita campiña de Huamantanga y básicamente lo que hicimos fue seguir casi toda la carretera, ya en el tramo final hay un camino de desvío que nos deja encima de Quipán, un par de minutos de bajada y llegamos al pueblo. Dos de nosotros venían retrasados: Saúl y Paúl, el verso fue involuntario. Les esperamos unos 20 minutos y nos dieron el alcance. En este pueblo sufrimos la primera baja tras haber caminado solo unos 7 km. Era Lucho, que acusaba una ampolla en el pie, se quedaría en Quipán y volvería al día siguiente a Lima, vía Huamantanga - Carretera Canta. Ahora éramos 8, un poco retrasados -ya eran las 5:30pm- emprendimos camino raudamente. Nuestro destino final este primer día era Marco, un pueblo a 3175msnm. A Marco llega la carretera pero esta vez tocaba seguir un camino de herradura, bajar a la quebrada Japicancha y volver a subir al pueblo. Las nubes empezaban a oscurecerse y la neblina empezó a aumentar. Ya estábamos descendiendo cuando se hizo de noche. Francisco y yo íbamos adelante y atrás el resto en un grupo compacto. Por tramos la bajada se hallaba inundada, como si fuera una pequeña cascada. Bajábamos como podíamos, casi a tientas porque las linternas no daban para tanto. Pasado este tramo llegamos al fondo de la quebrada y cruzamos el río causante del camino inundado. Ahora veíamos un camino mas ancho y seco, era todo de subida y nos llevaría hasta Marco, en esos momentos eran las 7:30 y al pueblo estuvimos entrando a las 8:30pm. Directo a la plaza a descansar un momento, y luego buscamos comida. No armamos campamento en Marco, una señora nos ofreció un ambiente de su casa, así que pasamos la noche allí, bajo techo de yeso y piso de madera.
Viernes 18, lindo día, muy especial. El amanecer esplendido, el sol hacía ver las puntas de los cerros de Marco como si fueran volcanes a punto de erupcionar. Luego del corto desayuno, partimos hacia nuestro destino del día, La Perla. Era un día largo, teníamos que caminar unos 18 km. El primer punto a alcanzar era Yacto, para ello empezamos por una subida que sale del mismo pueblo, asciende unos 200 metros y de allí el resto del camino es casi plano. Llegamos a Yacto en 3 horas y nos encontramos con un señor que nos orientó aun mas, como llegar a Huándaro, el siguiente pueblo del día. Al parecer este largo camino estaba causando estragos entre los integrantes y se veían venir mas deserciones. A Huándaro llegamos por un camino de pura bajada, este se perdía a veces porque la vegetación estaba muy tupida y cubría la huella de la gente. Llegamos cerca a las 2pm y como siempre fuimos recibidos por ladridos de perros y una turba de niños, uno de ellos -el mas extrovertido- me preguntó: ¿¡¡señor que vende!!?, yo le respondí: agua, no es que vendiera agua, sino que quería agua porque se me había acabado arriba como a 3600msnm y ya estábamos a 3000mnsm, con un sol que quemaba como al medio día. Llegaron todos y juntos nos fuimos a buscar que comer en el pueblo, no encontramos nada, solo galletas para matar el hambre y claro, agua para la sed. Desde Huándaro se tiene a la vista diversos pueblos: San Miguel, Chaupis, La Perla, Pallac, Huayopampa. Como dije antes, nosotros nos dirigíamos a La Perla y lo veíamos aun lejos, así que dimos por terminado el descanso y partimos apresurados. Esta bajada si es larga y empinada y a medida que vamos bajando se siente mas el calor de la quebrada que contrasta con el frío de ayer en Marco. Estuvimos entrando a La Perla a las 5 de la tarde. Luego de indagar por la ruta de mañana y conseguir comida, nos alojamos en un hospedaje del pueblo, por módicos 5 soles. Aquí en viernes santo es que se dieron tres bajas mas en el grupo: Paul, Gustrago y Carlitros. Ellos decidieron quedarse, "ya expié mis pecados con creces" se oyó decir en alguno de ellos. El caso es que las ampollas, el cansancio y creo yo por sobretodo, lo que nos esperaba el siguiente día, fueron los motivos por los que decidieron quedarse y volverse citadinos antes de tiempo. En La Perla la pasamos bien, comimos bien, dormimos bien y hasta vimos a Barrabás encarnado por Anthony Quinn, matar en la arena a Jack Palance que hacía de jefe de los gladiadores, 10 minutos mas que suficiente para películas de semana santa.
Sábado, la despedida. Ahora éramos solo 5 los que continuábamos con las ganas de llegar a Chiprac y cumplir con la ruta. Tomamos una carretera que lleva al pueblo de Pallac, de donde usualmente se sale para llegar a las ruinas de Añay, uno de nuestros destinos del día. Antes de llegar a Pallac debíamos tomar un camino que nos hiciera ascender a Añay que por cierto tiene una sola entrada ya que se encuentra en el borde de un abismo. No encontrábamos dicho camino y ya se hacía tarde así que decidimos hacer camino, motivados por esa frase célebre. Craso error. Al principio nos fue bien, yendo por el mismo cerro, saltando piedras, esquivando matorrales y huellas de huaycos pasados, pero a medida que subíamos se hacía mas espesa la vegetación y lo que en un principio fue fresco roce de hojas luego se convirtió en hirientes punzadas de espinas. Ya no podíamos retroceder todo lo subido, así que le dimos para adelante con la esperanza de llegar a un terreno claro que veíamos a lo lejos. Logramos salir de la espinosa subida, no sin llevar con nosotros pequeños recuerdos en la piel. Pudimos orientarnos mejor, llegamos a una caída de agua, cargamos nuestros envases y nuevamente al cerro. Aquí otra vez se apareció esa operación aritmética a la que llaman Resta. De 5 nos volvimos 4, porque Pepe también abandonaba la ruta, el cansancio puede a veces mas, es mejor saber hasta donde podemos dar. Bien, siendo 4 continuamos subiendo, al principio encontramos un pequeño camino que aparecía y desaparecía continuamente, otra vez a hacer camino y otra vez las espinas. Luego dimos con el camino ya casi a una hora antes de llegar a Añay (3175msnm). Francisco y yo íbamos adelante y entramos en las ruinas a las 1:30pm, después de todo, no hicimos mal tiempo en la subida. En esta antigua ciudadela Atavilla no nos recibieron niños ni ladridos de perros, mejor aun, dos cóndores sobrevolandonos en círculos, muy bajo, nos daban la bienvenida o quizás no. Media hora después llegaba Saúl, el que no aparecía era Jimi. Él estaba subiendo mal, agotado, pero ya no había marcha atrás, al menos ese día. Bajé para ayudarlo con su mochila el último tramo, y en eso ya me figuraba el destino de esta salida, no íbamos a llegar. Ya eran mas de las 2pm y nosotros debíamos haber estado a mas tardar a las 6pm en Rupac, nuestro destino final del sábado. Desde Rupac, el domingo lograríamos Chiprac en menos de 3 horas y nos alcanzaría el tiempo para llegar al pueblo de La Florida o Acos y tomar el carro de regreso. Ya habíamos caminado mas de 60 km y nos faltaban unos 17km y 500 metros de desnivel, eso no parece difícil siempre y cuando se de con el camino correcto. El caso es que desistimos. Decisión difícil, se siente dejar algo inconcluso, pero bueno, como se dice en este mundillo, "la montaña siempre va a estar allí" así que esperemos que el destino -y algún feriado- nos brinde revancha, quizás mas pronto de lo que nos figuramos. Resignados armamos las tiendas al pie de Añay y sus altas construcciones, ahora solo quedaba relajarse y contemplar la puesta del sol que en ese instante incendiaba todo espacio… y pensamiento diría yo. TQMS. Al final terminamos caminando mas de 77km porque el domingo nos fuimos de bajada hasta el pueblo de Huayopampa donde conseguimos carro para Huaral, el resto es historia conocida.























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