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...para continuar caminando al sol por estos desiertos, para recalcar que estoy vivo en medio de tantos muertos, solo me hace falta que estés aquí ...
Por Percy Rodríguez.
Sábado 03/03/01:
Esta salida fue planeada por el grupo Montañistas 4.0, nosotros nos animamos a acompañarles, la ruta exigía esfuerzo físico, pero prometía satisfacción personal. El punto de encuentro fue la casa de Héctor en Chaclacayo, allí pasaríamos la noche para salir al día siguiente de madrugada hacia Songos, noche tranquila discutiendo rutas futuras.
Domingo 04/03/01:
Mi reloj marcaba las 3:55am cuando Héctor lanzó el grito que espantó nuestros sueños. La hospitalidad del anfitrión no se hizo esperar, ya los tamales y la avena nos esperaban en la cocina. a las 4:15am llegó Robert en su 4X4, un norteamericano con animo aventurero que quería conocer la ruta y no le importaba la hora, el también nos acompañaría. Luego llegó la camioneta que nos trasladaría, en ella entraban 6 personas, pero donde entran 6 entran siete (y así tenía que ser porque éramos 7 los caminantes) . Partimos de Chaclacayo a las 4:30am Héctor, Teresa, Lucho, Robert, Carlos , Hugo y yo, Sergio y Francisco nos darían alcance mas tarde, ya que ellos salían del mismo Lima. En el portal de Songos estuvimos a las 5:30am, la noche aun dominaba el paisaje. Empezamos la larga caminata que se prolongaría hasta bien entrada la tarde. Luego de una hora de ascenso llegamos a Linday, un pequeño pueblo típico serrano, ya los perros salían a darnos la bienvenida a su manera: ladridos a discreción. En Linday tomamos un pequeño respiro mientras nos informábamos de la ruta a seguir. Partimos del pueblo. Luego los caminos empinados hicieron que Lucho sufriera un calambre en la pierna, ya no daba mas, le dejamos descansando un momento y luego volvería por donde subimos, la aventura acababa para el. Siempre en ascenso continuamos el trekking hasta llegar a un punto del camino en que la ruta a seguir era dudosa, se bifurcaba. Yo me incliné por la de la izquierda, Héctor por la derecha, al final la mayoría decidió seguir por el camino derecho (elección errónea). Por esta ruta el camino bajaba y subía, y así sucesivamente hasta que al final nos expulsó a una carretera abandonada en que los arbustos habían ganado todo su ancho. Para esto, ya todos estaban convencidos que no era el camino correcto, así que decidimos trepar por el mismo cerro y de esta forma disminuir el error de dirección. Siguiendo en nuestro afán, Hugo resbaló y casi rueda por las faldas del cerro, según él, estaba probando su agilidad, siiii. te creemos. Mas adelante nos pudimos orientar mejor y logramos retomar el camino, a la vez nos sorprendió la presencia de Lucho que continuó caminando a pesar de los calambres y hasta nos alcanzó, claro que ayudó que nos extraviáramos por un rato. Lucho nos informó que Sergio y Francisco lo alcanzaron y él contó lo sucedido, ellos lo dejaron atrás con la intención de alcanzarnos pero nunca lo lograron pues nosotros estábamos fuera del camino y nos cruzamos. Ellos llegaron primero a Huacapune. Nosotros llegamos a la 1pm a las ruinas, esta vez un par de cóndores en lo alto nos recibían, el cerro era coronado por una roca enorme y sobre ella descansaban Sergio y Francisco. Luego de saciar el apetito fuimos a coronar el cerro subiendo esa roca. El clima hasta entonces despejado y con sol, cambió radicalmente a nublado tupido y amenazaba llover. Empezamos el largo descenso rumbo al pueblo de Ayas. Descenso dudoso porque no encontrábamos el camino y cuando lo hacíamos no pasaban ni 20 minutos y lo volvíamos a perder, así de brava estaba la neblina. Superado esto llegamos a Ayas y sin parar continuamos descendiendo hasta el puente Habich, eran las 5:34pm cuando llegamos a la carretera central, exactamente 12 horas con 4 minutos desde que habíamos comenzado caminar. Eso fue todo, luego cada uno a su casa, hasta que alguna nueva ruta nos vuelva a juntar. |




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