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No necesitan ir muy lejos para hallar el lugar ideal. El paraíso en la otra esquina, según reza el título de la última novela de MVLL está cerca y aunque no está precisamente en la otra esquina sino un poquito más allá, para ser más exactos en el km. 302 de la panamericana norte, está al alcance de todos los que se den por enterados de su existencia, de allí el motivo de esta pequeña reseña. Llegar no es difícil, un bus interprovincial al pueblo más cercano, Huarmey, demora unas cuatro horas, de allí a las playas de Tuquillo es cuestión de diez minutos en servicio público o taxi, los primeros parten de la plaza de armas a media cuadra.
Lo primero que resalta al llegar a Tuquillo son los dos hospedajes que se ubican a ambos extremos de la playa en las zonas más altas, al frente de Tuquillo se mantienen en pie unas cuantas divisiones de bambú y esteras adornadas con conchas y sillas de madera que funcionan en el verano como restaurantes. Tuquillo es una playa tranquila y serena con un islote a unos cincuenta metros de la orilla, sus aguas son turquesas y su arena oscura. La zona tiene varios islotes que sirven de hábitat para las aves guaneras como el piquero o el mismo guanay, es por eso que estas aves abundan en la zona además de las infaltables gaviotas. Uno de los hospedajes que se encuentran en Tuquillo es el Costa Virgen (http://costavirgen.galeon.com), cuyas apacibles terrazas muestran la mejor vista de la playa además de tener instalaciones muy agradables.
Desde Tuquillo y hacia el norte se encuentra Playa La Pocita, un recorrido de preciosos acantilados, una pequeña playa innominata a la que llamaremos Paraíso, Playa La Gramita, más acantilados y Playa Corralones. La carretera llega hasta Tuquillo, pero de allí al norte es posible llegar a las playas mencionadas por un tranquilo camino a pie o también con una camioneta 4x4. La Pocita en realidad no es una playa sino una orilla rocosa que ha formado dos o tres zonas donde las aguas se juntan en pequeñas pozas, de allí su nombre, es ideal para un chapuzón en sus aguas claras sin temor de las olas.
Los acantilados que siguen a La Pocita muestran un litoral lleno de rocas pero también lleno de crustáceos que luego van a parar a los mejores restaurantes de la zona. Al final de los acantilados, estos ceden y dan inicio a Paraíso, una playa de apenas treinta metros de ancho y oculta por las dunas que se alzan un poco más atrás. Paraíso tiene aguas turquesas claras, una mezcla de arena blanca y conchuelas que la hace bastante atractiva, teniendo además en su flanco derecho una saliente rocosa donde un grupo reducido de pelícanos y guanayes han hecho su hogar. Por un pasadizo empedrado podemos pasar de Paraíso a Playa La Gramita sin volver a subir las dunas, ésta es la playa más extensa de la zona y se caracteriza por ser hogar de asustadizas arañas de mar.
No es extraño ver embarcaciones artesanales en esta playa porque la pesca es muy buena aquí. Terminando La Gramita tenemos el inicio de una nueva cadena de acantilados que muestran muy buenos ángulos del litoral hasta Tuquillo, a todo este conjunto de playas y acantilados le llaman los Corralones. Y bueno, sólo queda mostrarles algunas imágenes de todo lo mencionado para complementar su imaginación, esperando que lo disfruten como lo hicimos nosotros y que se animen a conocer este lugar.
   
  
 
 
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