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"...se avanza a tientas, lentamente, se avanza a tientas, vacilante , no importan la distancia ni el horario, ni que el futuro sea una vislumbre o una pasión deshabitada, a tientas hasta que una noche se queda uno sin cómplices ni tacto y a ciegas otra vez y para siempre se introduce en un túnel que no se sabe dónde acaba"
Por Percy Rodríguez.
Jueves 12/04/01:
Habíamos planeado esta salida para el viernes 13, pero ya no soportábamos mas a Lima. Saúl me llamó por teléfono y me dijo que el y Lander ya estaban saliendo, así que le pedí un par de horas y armé mi mochila como pude, pasé la voz a Hugo y el hizo lo mismo. A las 5pm nos encontramos en el ya famoso parque Echenique, varios grupos de mochileros también estaban dando vueltas por el lugar pugnando por tomar un carro que les lleve a su destino. Para nosotros no fue difícil tomar una movilidad. Nos dirigíamos hacia Tambo de Viso, en la carretera central. A mitad de camino, empezó a llover. Nos bajamos en Tambo de Viso a las 7pm cuando la llovizna ya había cesado. Desde ese punto nos esperaba una caminata de una hora hasta llegar a San Miguel de Viso, pueblo donde acamparíamos. Linternas en mano empezamos la caminata por la carretera en mal estado y el agua del río discurriendo sobre ella. Luego nos topamos con un derrumbe que cortaba la carretera, entonces seguimos un camino angosto hasta llegar a un puente de cemento. Seguimos subiendo hasta toparnos con una capilla que llevaba por inscripción: "Parcialidad de Cruz de Namor", raro nombre, pensamos. Finalmente volvimos a entrar a la carretera, 500 metros mas y llegamos a San Miguel de Viso, bonito pueblo que se encontraba celebrando la misa de semana santa. En vista que amenazaba seguir lloviendo, armamos las carpas en la entrada de la iglesia para protegernos del aguacero, literalmente estábamos mas cerca de Dios.
Viernes 13/04/01:
La conversación y curiosidad de los niños nos despertó y ya era hora pues corrían las 7:15am. Preparamos el desayuno rápidamente, el clima para hoy prometía día soleado. Luego de informarnos de la ruta nos dispusimos a partir. El camino empieza en el cementerio de Viso. A partir de allí continúa a la vera del canal de regadío del pueblo, se introduce en un pequeño bosquecillo de eucaliptos y luego sigue ascendiendo el cerro en zigzag. En el trayecto nos topamos con un señor llamado Carlos. Don Carlos fue nuestro acompañante durante casi todo el camino. El se dirigía en la misma dirección nuestra, solo al final se desviaría porque iba a ver a su ganado en la puna. Luego de mas o menos hora y media de camino, llegamos a una mina abandonada, abandonados también los campamentos mineros y una gran concentradora de cobre. El lugar luce devastado, a esta visión ayuda el relave acumulado a un lado del camino, asemejándose a un pequeño cerro blanquecino. Don Carlos nos cuenta que antaño, la región era básicamente minera y que el trabajó en varias minas incluyendo en la que acabamos de pasar, pero el mineral se agota y la actividad de explotación se muda de zona dejando solamente socavones húmedos, contaminación y unos cuantos fierros retorcidos que nos hacen imaginar su pasado. Seguimos subiendo mientras don Carlos continua trayendo a la memoria su oficio de minero y las aventuras que pasó. El clima cambia de súbito, la neblina gana todos los espacios, la temperatura desciende, del sol, ni rastros. "Está a punto de llover" nos dice don Carlos mientras nos comenta de otro campamento minero abandonado muy cerca de donde estamos , donde podríamos protegernos de la eminente lluvia. Nosotros apoyamos esa idea y nos dirigimos hacia allá, apurando el paso aunque algunos estamos mas cansados de lo acostumbrado (no Hugo..no voy a decir que eras tu). Cuando llegamos al campamento no pasó ni diez minutos y empezó la lluvia, fuerte y continua, pero nosotros ya estábamos guarecidos bajo las calaminas de los cuartos abandonados. Agradecimos a don Carlos por ser nuestro guía, compartimos la comida con él, ese era el punto donde nos separábamos, después dijo "adiós, vuelvan pronto" y desapareció tras la niebla. Al evaluar el clima, decidimos quedarnos allí hasta que pasara la neblina y la lluvia y luego nos orientaríamos mejor y podríamos seguir caminando, pero como no mejoraba el clima tuvimos que quedarnos allí hasta el día siguiente. Ahora venía lo bueno...el almuerzo. Y hablando de comida debo decir que Saúl y Lander son unos fanáticos de ella, creo que prefieren dejar las bolsas de dormir a fin de tener mas espacio en la mochila y cargar mas comida. Hugo y yo felices porque siempre se les puede picar algo. No solemos llevar radio en las caminatas, Saúl hizo la excepción esta vez, así que nos entretuvimos la tarde y noche escuchando a Miguel Mateos, Enigma y Jaivas... vaya mezcla! de ritmos!!, así acabó el viernes santo.
Sábado 14/04/01:
El día empezó un poco tarde ya que nos levantamos a las 7:30am, el frío se dejaba sentir con toda su fuerza aunque en los picos lejanos ya brillaba el sol. Otra vez empieza el ritual del desayuno para Saúl y Lander. Hugo pensaba volver a Lima pues tenía que entrar a trabajar a las 4 de la tarde, pero mas pudo las ganas de vencer el tramos que faltaba para llegar a la laguna. A las 8:30 ya estábamos listos para continuar la marcha. Cruzamos un par de campamentos mineros... abandonados para variar. Ahora el camino empezaba a ponerse rudo, mejor dicho el cerro empezaba a ponerse rudo pues camino ya no había. Nos tocaba hacer algo de escalada en roca. La primera pared que nos salió en frente fue pan comido, luego llegamos a un lugar donde no era evidente la ruta a seguir, teníamos otra pared en frente pero no alcanzábamos a ver el final. Empecé a subir solo, a manera de exploración, culminando la subida me interné en una quebrada bastante cerrada que prácticamente ya era una garganta. Por ella caía una pequeña cascada de aguas heladas y a la los costados el cerro de roca bastante vertical...no había mas que hacer, por allí nunca íbamos a cruzar. Entonces volví, me reuní con el grupo y decidimos volver e intentar la subida por otra ruta, Esta vez no atacaríamos el cerro de manera frontal, mas bien lo haríamos lateralmente. Así lo hicimos y nos resultó mas sencillo aunque nos desviamos considerablemente de la ruta. Ya eran mas de la 1 de la tarde cuando por fin podíamos ver una ruta que nos haría cruzar el cerro y de esta manera llegar a la laguna Huangro, pero eso decidimos dejarlo para otra oportunidad, aun nos quedaban mas de dos horas de bajada al pueblo y de allí a a carretera central para tomar el carro a Lima. Esta vez no llegamos a la meta, la primera ruta que elegimos nos quitó tiempo y fuerzas, pero ya habrán otras oportunidades y para ese futuro no lejano ya estaremos mejor preparados. |





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